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Entrevista a Osvaldo Reyes, el maestro de la novela negra panameña

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Entrevista a: 
Reyes, Osvaldo
Fecha: 
11/04/2014

El efecto maquiavelo es un excelente ejemplo de literatura panameña de calidad que incursiona en un género literario que demanda mucha coherencia y elementos suficientes para satisfacer a un lector curioso. Exedra Books entrevistó a su autor, el Dr. Osvaldo Reyes para conocer más sobre esta novela.

El Dr. Osvaldo Reyes lleva tres libros publicados, todos de novela negra. Junto a Ramón Francisco Jurado, son los dos únicos escritores panameños dedicados totalmente a un género literario que tiene referentes clásicos en el mundo y que es consumido por millones de lectores. Protagonistas atormentados pero con un gran sentido de justicia, crímenes letales con móviles emocionales, y diálogos realistas. Todo ello está presente en el primer libro del Dr. Reyes, El Efecto Maquiavelo (2011, Editorial Exedra), una novela que no tiene nada que envidiarle a los escritores contemporáneos de la novela negra.

La idea de su primer libro surgió de un evento casual durante un turno como médico interno del Hospital Santo Tomás de Panamá, con todos los elementos para que una imaginación creativa pueda elaborar los argumentos necesarios de una novela terrorífica. “Tenía una paciente con una amenaza de parto pretérmino y en esa época la medicina usada para detener la labor se ponía por la vena y había que evaluarla cada 15 minutos. Eran las dos de la mañana y cuando regreso a ver a mi paciente descubro que alguien había aumentado la dosis. La paciente no vio quien fue y mi compañero de turno no estaba en la sala. Nadie me podía dar respuesta del responsable. En eso, una de las enfermeras me dijo que podía ser obra de la enfermera fantasma. Existía una leyenda sobre el fantasma de una enfermera que recorría los pasillos cumpliendo órdenes médicas como cuando estaba con vida. En ese momento pensé que prefería que fuera un fantasma a que un asesino en serie se hubiera metido al hospital disfrazado de médico”, explica Reyes.

-Exedra Books: El personaje de Hatcher es típico de la novela negra, atormentado pero con mucho afán de encontrar la verdad. ¿Cómo se construye un personaje tan particular, con tantas aristas disfuncionales en su personalidad?

-Dr. Osvaldo Reyes: Una de las primeras cosas que uno aprende cuando decide escribir un libro es que los personajes no pueden ser lineales. Al igual que ninguna persona es blanco o negro, los de un libro tampoco lo pueden ser. Hatcher es un médico obstetra (algo de lo que conozco) y su vida es tan complicada como lo es la vida de cualquier persona que escoge esta profesión. Luego lo puse en una relación sentimental y le di problemas a esa relación. Estoy seguro que Hatcher no me lo agradeció, pero era necesario.

“La voz” es vital para entender a Hatcher. Como una suerte de narrador que le desnuda sus debilidades frente al autor, es en realidad un recurso narrativo que surgió del mismo autor. “Le di una personalidad y un origen y para serles sincero, algunas veces me cae mejor que el dueño”, admite Reyes acerca de la voz que cuestiona, increpa e insulta a Hatcher, durante la novela.

-E.B: Daisy se muestra como un personaje que utiliza la lógica, una gran compañera de Hatcher. Sin embargo, sabemos que para Hatcher hay como una obligación de quererla y apreciarla, por el pasado de él que ella desconoce. ¿Por qué decidió colocar en la escena a Daisy de esa manera?

-Dr.O.R: Todos los grandes detectives tienen su contraparte que les sirve de balance o espejo. Hatcher no es investigador. Queda involucrado en una situación por las circunstancias y si lo hubiera dejado solo habría hecho un desastre. Hatcher ama a su esposa y se hubiera casado con ella independiente de que las cosas no se hubieran dado de la forma como ocurrieron, pero como en la vida real, uno no puede escoger las cartas que le han de tocar. Hatcher lidió con sus problemas como hacen muchos. Decidió ignorar lo ocurrido y eso tuvo sus consecuencias. Necesitó a Daisy para darse cuenta de que podemos tratar de olvidar pero nunca escapamos del todo. Si Hatcher la necesitaba, yo también.

De la novela negra le atrae el realismo del género. Lo percibe como “una copia del mundo real, donde los buenos no siempre ganan”. El Dr. Reyes piensa en el protagonista como un héroe incansable que, aún enfrentando sus propios problemas, no dejan de pelear por la verdad. Estos personajes comunes, según el autor, “ayudan al lector a recordar que hay personas en peores situaciones que ellos, que el mundo podría ser un peor lugar y que a pesar de todo, rendirse no es una opción válida”.

-E.B: La novela transcurre en un hospital y usted es médico. Hay muchas referencias a la vida cotidiana en un hospital. Sin embargo, resulta aterrador que suceda allí. ¿Cómo se crea un escenario tétrico en un lugar en el que usted está tan familiarizado?

-Dr.O.R: Pensamiento en negativo. Es como ver una foto y procesarla con uno de esos filtros que vuelven el negro blanco y a la inversa. Mantovani es una versión modificada de mi propia persona. Le gusta la música clásica, la investigación, los experimentos de laboratorio y el café. Cuando tuve al personaje desarrollado, lo lancé al hospital, pero todos sus actos convertidos en versiones negativas de lo que haría un verdadero médico. Buscaba crear un personaje aterrador y la mejor forma fue usando una base de realidad. Quería que el lector se sintiera identificado con los eventos y que la próxima vez que visitara un hospital le viniera a la mente la imagen de Mantovani y eso lo logré usando mis vivencias diarias y poniéndolas en negativo.

¿Cómo se elabora una red de crímenes, móviles para llevarlos a cabo e involucrar a individuos sin dejar nada al azar y hacer que tenga sentido? Son las herramientas que un escritor del género debe manejar a la perfección para satisfacer a un lector demandante. El efecto maquiavelo se centra en dos nudos que de algún modo se conectan. Por un lado, está Mantovani como ser oscuro y por el otro, lo que sucede en el Hospital San Marcos en sí. Todo el manejo de la información médica para Reyes no le era extraña, por lo que muchos de los elementos a los que se hace referencia en la novela surgen del propio conocimiento como profesional de la medicina. Lo demás, fue tomando forma mientras escribía. El final, dice Reyes, no lo sabía pero cree que de esa forma el resultado fue mejor.

Fue el libro Cianuro de espuma de Agatha Christie la novela que lo llevó a enamorarse de historias de crímenes, en un momento de desconcierto por una lectura anterior que lo había desencantado. Por supuesto que continuó con la obra de la famosa escritora inglesa y luego se empapó de escritores norteamericanos, nórdicos, españoles y latinoamericanos. Todos ellos generaron algún tipo de influencia en su escritura.

Ser parte de un género que tiene tantos referentes renombrados como Raymond Chandler o Edgar Allan Poe y otros contemporáneos como Henning Mankell, Asa Larsson, Stieg Larsson o Pétros Markaris y estar a la altura no es una tarea sencilla. Sin embargo, Osvaldo Reyes lo logra de una manera envidiable. La literatura local puede sentirse más que satisfecha al estar representada por dos cultivadores de la novela negra como Reyes y Jurado, que se dedican exclusivamente al género. Lo difícil de embarcarse en la escritura es que demanda muchísimas horas de rutina sistemática que va desde el desarrollo de personajes, trama e investigación del contexto en el que interactúa la historia.

Tras el éxito de El Efecto Maquiavelo, su talento como escritor se expandió a otras dos novelas Pena de Muerte y En los umbrales del Hades, ambos publicados por Editorial Exedra. Un profesional de la medicina que, además, se posicionó como uno de los pocos valientes a nivel local que de lleno se metió en la novela negra y reivindica a la literatura panameña, con historias entretenidas y que nada tiene que envidiarle a los consagrados a nivel mundial.

Rosario Arán