Debry, Peter

Pedro Víctor Debrigode Dugi nació en Barcelona en 1914, hijo de padre francés y madre corsa.
Educado en un ambiente culto, recibió una esmerada educación. Inició estudios de Derecho que no pudo finalizar pues, viviendo en Santa Cruz de Tenerife, en el año 36 fue alistado en las filas del bando nacional al inicio de la Guerra Civil. Trasladado a la Península se vio envuelto en extrañas circunstancias que le llevaron a ser acusado de espionaje, para finalmente ser liberado por falta de pruebas. Una segunda acusación ya no solo de espionaje, sino además de abandono de destino y malversación de caudales hizo que, tras su condena, pasase por distintas cárceles, hasta que por fin fue liberado en octubre de 1945. Durante su estancia en prisión comenzó su carrera como novelista.

Desde 1957 hasta 1963 Debrigode se estableció en Venezuela donde trabajó como corresponsal de la Agencia France Press y como relaciones públicas de un hotel. De vuelta a España, fijó su residencia en La Orotava.

Falleció en febrero de 1982 a la edad de sesenta y ocho años dejando tras de sí una ingente producción literaria.

Como muchos autores de novela popular se vio obligado a ocultar su identidad bajo diversos pseudónimos de resonancias anglosajonas. Debrigode utilizó un amplísimo abanico de nombres aunque los más importantes fueron Peter Debry -con él creó la mayoría de su narrativa policíaca y del oeste- y Arnaldo Visconti -con esta máscara prsentó toda su narrativa de aventuras- pero también firmo sus obras como P.V.Debrigaw, Arnold Briggs, Geo Marvik, Peter Briggs, V. Debrigaw, y Vic Peterson.

Debrigode, probablemente escribió más de mil novelas, aunque casi siempre se movió de forma exclusiva en el campo de la novela popular. Hay que destacar de este autor, la diversidad temática de sus creaciones: novela romántica -su primera novela, “Tres ases y dos damas”-, el western, la novela de ciencia ficción y especialmente la novela negra, siendo responsable de una serie clásica de los pulps de los años cuarenta, “Audaz”.

Ya en plena época del bolsilibro y firmando como Peter Debry fue figura capital dentro de, entre otras muchas más, la celebrada colección Servicio Secreto; en este campo la crítica siempre ha subrayado su particular aportación sin duda nacida de su admiración por la novela negra americana y el cine de los años cuarenta y cincuenta.

Pero donde quizás obtuvo un más amplio reconocimiento del público fue en el género de aventuras en el que casi siempre utilizó el seudónimo Arnaldo Visconti, una firma que se convirtió en garantía de aventuras, audacia y gallardía y con la que dio a la imprenta títulos legendarios como Diego Montes, El Halcón, El galante aventurero y, de forma muy especial, El pirata negro.