Perry, Anne

Nació el 28 de octubre de 1938 en Blackheath, Londres, Inglaterra, con el nombre de Juliet Marion Hulme, pero pasó gran parte de su niñez y adolescencia en Nueva Zelanda.
Anne Perry ahonda en los problemas sociales, ideológicos, políticos y en el ambiente cultural de la Gran Bretaña de fines del siglo XIX. En tal contexto, enmarca Anne Perry dos series de novelas que llevan por protagonistas a los matrimonios de Thomas y Charlotte Pitt y de William y Hester Monk.
Anne Perry es una mujer de amplios conocimientos y de gran cultura. Ama la ópera y ha traducido al inglés varios textos griegos, latinos e italianos (entre estos últimos, la Divina Comedia de Dante Alighieri), es miembro de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (cuyos miembros se conocen como Mormones) y es muy celosa de su intimidad. Vive en la villa de Portmahomack, en el norte de Escocia, con la sola compañía de algunos gatos y un perro y la cercanía de su madre quien vive en la periferia. Jamás se ha casado.
Anne fue protagonista de un escandaloso episodio en su juventud, el cual fue objeto principal, con el protagonismo de Kate Winslet, de la película dirigida por Peter Jackson “Criaturas Celestiales” (1994). Por aquella época y todavía con el nombre de Juliet, Anne entabló una estrecha relación con Pauline Parker, que terminaría en 1954 con el asesinato de la madre de Pauline por parte de la pareja.
Tras cumplir su pena de prisión de cinco años, Juliet, convertida en Anne Perry y condenada a no ver nunca más a Pauline (con quien se cartearía a menudo), se marchó a los Estados Unidos y a Inglaterra, trabajando como comercial y azafata.
A finales de los años 70 inició su carrera como escritora, consiguiendo el éxito con su primera novela, Los crímenes de Carter Street (The Carter Street Hangman, 1979), que se publicó diez años después de haberla escrito. Este título está protagonizado por el policía Thomas Pitt y su perspicaz esposa Charlotte, personajes, junto a la serie protagonizada por el inspector William Monk y su compañera Hester, que le concedieron fama internacional. Gracias a la esmerada recreación de los claroscuros y las ambigüedades de la sociedad victoriana, a unos personajes entrañables y hábilmente cincelados, y a unas tramas sólidas e inteligentes, Anne Perry ha sabido ganarse a millones de lectores en todo el mundo.