Hijos de la tragedia

Fecha: 
07/07/2012

PREGUNTA. En Atenas se escuchan frases durísimas contra los alemanes. ¿Cómo vive usted, un hombre de cultura germánica, ese desencuentro tan peligroso para toda Europa?

RESPUESTA. Cuando llegué a Grecia me preguntaba cómo era posible que los griegos acogieran a los alemanes, sus antiguos ocupantes, con los brazos abiertos. Mejor que a quienes les liberaron, los británicos y los estadounidenses. Y de repente llegó la crisis. En parte por nuestro empecinamiento, en parte porque los alemanes no muestran la menor comprensión, la relación ha quedado destruida. Los alemanes parecen haber olvidado que nunca pidieron disculpas por la ocupación. Lo hicieron con otros, no con los griegos. En la inmediata posguerra, el embajador de Alemania Federal en Grecia informó a su ministerio de que no hacía falta pedir disculpas porque los griegos estaban muy ocupados con su guerra civil y habían olvidado lo otro.

P. ¿Era verdad eso?

R. Era falso, evidentemente. Ahora la historia nos está atrapando, y de muy mala manera.

P. ¿Hay posibilidad de arreglo?

R. Llevará tiempo. Aunque si las cosas van bien, los griegos olvidan con rapidez. Es uno de sus defectos.

Entrevista a: 
Entrevistador: 
Por Enric González